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Dueño de buenas técnicas , manejo de luz y cariño por los temas en que explaya su paleta , ajeno a modas efímeras y vientos sin mañana , Golovko explora el mundo inmediato y recoge, así , su estímulo para su labor creadora. Circula por un puerto cercano , por naves que regresan , parten o reposan en color y formas logradas , y con un leve toque de melancolía que alude, secretamente, al perenne y antiguo viaje del corazón humano. Aguas y cielos son resueltos sin gestos , y con suave y sutil sensualidad. Nubes de azules vibran al compás de soles o estrellas, y Golovko canta en estas una libertad de rara y grata poesia. Breve de anécdota pues su hondura excluye el gesto y el discurso, Golovko incursiona, y con excelente fruto, en lo urbano , alzando tareas de límpida factura y temblorosa luz. Pero no ha ido al monumento ni a la historia, pues ha buscado la historia menuda, aquella que comparte desde su infancia y sueños con el mundo que recorre enamorado. Aparecen entonces , unos muros y unas figuras vagas que comparten una siesta, sus cigarras y una charla lejos de la agitación, de la furia del sonido de la jornada.O una esquina circulada por vecinos y recuerdos que hoy, quizás , ya no estén , pero que Golovko ha rescatado del silencio y la indiferencia de los días. Y allí , en lo inmediato, en paisaje y humanidad , vibra el artísta y recoge la semilla fecunda de la vida, esa cosecha de belleza y magia que ha logrado ,sabiamente , plasmar en cada muestra que nos aguarda , con su lección de fe. | ||
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Profesor Jorge Hector Paladini , La Plata , Argentina. Mayo de 2007 | ||
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El creador argentino Ricardo Golovko plasma claramente su predilección por la temática marina y también por sus relaciones entre el hombre y los animales, a los que presenta en perfecta simbiosis. Siempre en acción, sus temáticas demuestran un espíritu laborioso basado en la constancia y la determinación. Es un admirador de las profesiones, de los marineros, barcos, barcas de pescadores y de su entorno. En este sentido se trata de oficios que están relacionados de forma directa con la naturaleza, permitiéndose una cierta libertad de tratamiento cromático, incidiendo especialmente en su elaboración de los cielos y del agua del mar. Exhibe cielos cubiertos de nubes de lluvia, o bien cielos azules despejados, cruzados por nubes blancas. También profundiza en la dinámica de la composición, permitiéndose una investigación del color, tratamiento gestual y lumínico del mismo, presentando conformaciones de paisaje caracterizadas por su sutilidad y su calculada densidad, especialmente la de los cielos. Siempre orientando su trabajo pictórico procurando incidir en determinados puntos de luz que le dan el contraste adecuado. Por otra parte concentra en su obra el reflejo de los cielos en el agua del mar, como si fuera una continuación de los mismos, dentro de una coherencia y contraste armonioso, en el que todo es singular y específico. Singular porque supone incorporar tierra y cielo dentro de un mismo concepto gracias a la lámina de agua que sirve de aglutinante. Específico, porque es un paisajista que domina la composición a partir del color, pero sin renunciar al dibujo que introduce como contraste y también como medio definidor. Es un pintor cromático, que emplea la temática para abordar la idea de la naturaleza supeditada a la laboriosidad del hombre, siendo permisivo con ella, dado que no la convierte en mero instrumento estético. Es decir que capta su alma, inoculándola de tal forma que no actúa como elemento de contraste negativo, sino todo lo contrario. Inserta, nos inserta dentro del contexto de la armonía sustancial, empleando óleo sobre tela, delimitando con aprecio la densidad sutil introducida, para evitar expresiones bruscas, concentraciones asimétricas o destellos grandilocuentes de color que lo único que lograrían sería destruir la complicidad poética que plasma en su obra. Es un creador plástico costumbrista, pero, a la vez, respeta la idiosincrasia de las sensaciones, profundizando en los ambientes, a partir de la utilización generosa del color, nutrido de gamas intermedias y tonos calculados que pulen la dinámica compositiva, inoculando efervescencia equidistante, candor alegórico, en un contexto marcado por la expresividad lumínica y la preponderancia del agua que se convierte en protagonista. La figura humana es importante, pero siempre la emplea para complementar la dinámica de paisaje, apuntando trazos, siendo el esfuerzo iconográfico figurativo que combina con la tendencia abstracta del resto de la composición. En sus marinas con barcos, barcas, etc. son estas las que sustituyen al ser humano, siendo perfiladas con precisión, cuidando de los detalles, pero sin abusar de ellos, dado que lo importante es el sentido general que confiere, en el que el color marca la pauta, pero, también, se deja notar la importancia del dibujo. | ||
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Joan Lluis Montané. De la Asociación Internacional de Críticos de Arte |